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Diferencia entre venas y arterias: ¿Por qué las varices solo atacan a unas?

La diferencia entre venas y arterias es el concepto clave para entender la salud vascular y el origen de la insuficiencia venosa crónica. Nuestro cuerpo posee un circuito cerrado de transporte sanguíneo donde cada conducto cumple una función vital y específica.

Sin embargo, ante la aparición de síntomas como pesadez, hinchazón o trayectos venosos visibles, es habitual que el paciente sienta confusión sobre qué parte de su sistema circulatorio está fallando.

Para comprenderlo, hay que visualizar el sistema como una red de carreteras de doble sentido: una vía de ida y otra de vuelta. Esta distinción estructural es la razón por la que las varices son un problema exclusivo de las venas y nunca afectan a las arterias.

Diferencia entre venas y arterias: Anatomía y función

Aunque a simple vista parezcan tuberías idénticas, la realidad biológica es muy distinta. La diferencia entre venas y arterias se basa en tres pilares: su estructura física, la presión que soportan y la dirección del flujo.

Las arterias llevan sangre rica en oxígeno desde el corazón hacia los tejidos (ida). Las venas tienen la laboriosa misión de recoger la sangre con desechos para devolverla al corazón (retorno). Esta función dicta su resistencia.

Arterias: Las autopistas de alta presión

Las arterias reciben la sangre directamente del potente bombeo del corazón. Por ello, deben soportar una presión elevada y constante.

Su anatomía se caracteriza por paredes gruesas, elásticas y musculares. Esta robustez les permite expandirse y contraerse para mantener el flujo.

Debido a esta gruesa capa muscular, es casi imposible que una arteria se dilate o deforme superficialmente como una variz; están blindadas biológicamente contra el estrés físico.

Venas: El desafío contra la gravedad

En contraposición, el sistema venoso trabaja a baja presión. Las venas tienen paredes mucho más delgadas y flexibles, con menos musculatura que las arterias.

Su principal reto en las piernas es la hidrostática: deben empujar la sangre hacia arriba, luchando contra la gravedad. Al no tener el impulso directo del corazón, dependen de la bomba muscular de la pantorrilla.

Cada vez que caminamos, los músculos comprimen las venas profundas e impulsan la sangre hacia arriba. Es un mecanismo ingenioso, pero mucho más delicado que el arterial.

¿Por qué las varices solo afectan a las venas?

Al analizar la diferencia entre venas y arterias, queda claro por qué la patología varicosa es exclusiva del sistema venoso. Las arterias son rígidas y rápidas; la sangre no se detiene.

Las venas, en cambio, funcionan como depósitos; tienen la capacidad natural de distenderse para acumular sangre. El problema médico surge cuando esta capacidad de distensión se vuelve crónica.

Si la pared venosa se debilita, la sangre se acumula en lugar de subir. Esto aumenta la presión local, deformando la vena y haciéndola visible bajo la piel.

El papel crítico de las válvulas venosas

El elemento diferenciador clave son las válvulas unidireccionales. Las venas de las piernas poseen pequeñas compuertas internas que se abren para dejar pasar la sangre hacia el corazón y se cierran para impedir que baje.

Cuando estas válvulas se rompen o las paredes de la vena se ensanchan demasiado, ocurre el reflujo venoso. La sangre cae hacia los pies por gravedad, generando dolor, edema y calambres. Las arterias no tienen estas válvulas ni sufren este mecanismo de reflujo.

Factores que agravan la debilidad venosa

Existen variables que atacan específicamente la pared de la vena, acentuando la diferencia entre venas y arterias en cuanto a resistencia:

  • Herencia Genética: Determina la calidad y resistencia del tejido venoso desde el nacimiento.
  • Sedentarismo: Estar mucho tiempo quieto anula la bomba muscular, dejando a las válvulas sin ayuda.
  • Calor: Funciona como vasodilatador, relajando las paredes venosas y dificultando el retorno.

Solución médica: Escleroterapia con microespuma

Comprender la diferencia entre venas y arterias es vital para elegir el tratamiento. Al ser un problema de retorno superficial, ya no es necesario realizar cirugías agresivas que afecten al resto de la pierna.

En Centro Adiós Várices, utilizamos este conocimiento anatómico para aplicar la escleroterapia con microespuma. Esta técnica avanzada, realizada por especialistas como el Dr. Ángel Crespo, consiste en inyectar una espuma medicamentosa directamente en la vena dañada bajo guía ecográfica.

La gran ventaja de la microespuma es su precisión: sella únicamente la vena enferma sin dañar las arterias ni los tejidos sanos.

Al anular la vena que no funciona, el cuerpo redirige la sangre de forma inmediata hacia las venas sanas, restableciendo un retorno eficiente. Así, se elimina la variz desde su origen biológico, recuperando la salud y la estética de las piernas sin necesidad de pasar por el quirófano.

 

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